Siempre con miedo a haberme adelantado y temiendo a que de pronto venga el mal tiempo (ya sabe, "hasta el 40 de mayo no te quites el sayo"), me he decidido a plantar ya la tomatera en su flamante maceta nueva y cuadrada (de 38x38). Allí irá también el clavel que plantaré dentro de 15 días (para dar tiempo a arraigar bien al tomate).
Lo primero de todo ha sido pensar dónde iba cada cosa para que luego no se molesten mucho y también saber dónde iba a poner el tutor del tomate.
He puesto algo de ortiga seca troceada en el fondo del agujero antes de meter la maceta de turba del tomate. No sé dónde leí que ayudaba al tomate a crecer bien y fuerte. Luego he puesto la tomatera y la he enterrado hasta las primeras hojas.
Y además en último momento he pensado poner los ajos que tenía en el frigorífico (ver entrada "a vueltas con los ajos") en las dos esquinas que parecían un poco vacías. El ajo pelado tenía raíces, el ajo sin pelar parecía empezar a desarrollarlas tímidamente; uno de los ajos de los yogures he tenido que tirarlo, tenía mal aspecto como con moho o algo así a pesar de estar enterrado y el otro lo he plantado pues tenía las raíces bien desarrolladas y empezaba a asomar un poquito encima de la tierra.
Los consumiré como ajos tiernos si llegan a crecer.
Finalmente he regado bien todo con una decocción de cola de caballo diluida (al 25% más o menos), según las monjas de no sé qué convento de Alemania, va muy bien para prevenir hongos y hacer fuertes todas las plantas en general.
De momento la maceta queda así...
Qué pequeñas parecen en una maceta tan grande ^_^



